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martes, 23 de junio de 2009

En un palacio renacentista

Raquel Andueza y Private Musicke hacen música del Renacimiento español
ALONSO MUDARRA: TRES LIBROS DE MÚSICA SEVILLA 1546

Raquel Andueza, soprano
Private Musicke
Director: Pierre Pitzl

Hugh Sandilans, laúd y guitarra
Szilard Chereji y Thomas Wimmer, violas da gamba
Pierre Pitzl, vihuela, guitarra y viola da gamba

Alonso Mudarra (c.1510-1580):
1. Fantasía II para desenbolver las manos
2. Claros y frescos ríos [Juan Boscán]
3. Si me llaman a mí [Anónimo]
4. Fantasía I, de pasos largos para desenbolver las manos
5. Triste estava el rey David [Anónimo]
6. La vita fugge [Francesco Petrarca]
7. Pavana de Alexandre
8. Gallarda
9. Gentil cavallero [Anónimo]

10. Antonio de Cabezón (1510-1566): Para quien crie yo cabellos

Alonso Mudarra:
11. Tiento II, segundo tono
12. Israel, mira tus montes [Anónimo]

13. Anónimo: Claros y frescos ríos
14. Diego Ortiz (c.1510-c.1570): Recercada

Alonso Mudarra:
15. Tiento VIII, octavo tono
16. Fantasía XXV, octavo tono
17. O gelosia d'amanti [Jacopo Sannazaro]

18. Luis de Narváez (siglo XVI): Guárdame las vacas

Luis de Milán (a.1500-d.1561):
19. O gelosia d'amanti
20. Fantasía X

21. Esteban Daza (c.1537-1591/96): Quién te hizo Juan Pastor [Anónimo]

Alonso Mudarra:
22. Romanesca, o Guárdame las vacas
23. Isabel, perdiste la tu faxa [Anónimo]
24. Por ásperos caminos [Garcilaso de la Vega]
25. Fantasía V
26. Si viesse e me levasse [Anónimo]
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ACCENT ACC 24210 (Diverdi) [59'46'']
Grabación: Mayo de 2008


Centrándose principalmente en los Tres Libros de Música en cifras para vihuela del canónigo de la catedral de Sevilla Alonso de Mudarra, este disco recoge repertorio vocal e instrumental de compositores españoles del siglo XVI (a Mudarra se le suman Narváez, Daza, Milán, Ortiz y Cabezón) en unas interpretaciones que ennoblece la voz siempre clara, elegante y bien modulada de Raquel Andueza. Pierre Pitzl lidera a Private Musicke, aquí en formación de cuarteto, que mezcla cuerda pulsada y violas da gamba en interpretaciones que optan por sonoridades tenues, redondeadas y apacibles.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 20 de junio de 2009]


Mudarra: Claros y frescos ríos. [3'23''] Raquel Andueza. Private Musicke. Pierre Pitzl

Claros y frescos ríos
que mansamente vais
siguiendo vuestro natural camino;
desiertos montes míos,
que en un estado estáis
de soledad muy triste de contino;
aves en quien al tino
de estar siempre cantando,
árboles que vivís
y al fin también morís,
perdiendo a tiempos y ganando;
oídme juntamente
mi voz amarga, ronca y tan doliente.

Pues quiso mi ventura
que hubiese de apartarme
de quien jamás osé pensar partirme,
en tanta desventura
conviene consolarme,
que no es agora tiempo de morirme.
El alma ha de estar firme
que en un tan bajo estado
vergonzosa es la muerte:
si acabo en mal tan fuerte
todos dirán que voy desesperado,
y quien tan bien amó
no es bien que digan que tan mal murió.

viernes, 23 de enero de 2009

Transparencias de un laúd

José Miguel Moreno
JOSÉ MIGUEL MORENO

I Ciclo de Música Antigua de la Universidad. José Miguel Moreno, laúd renacentista. Programa: El laúd en el Renacimiento europeo (obras de Attaingnant, Sermisy, Milán, Le Roy, Narváez, Desprez, Ortiz, Dowland, Cabezón y Mudarra). Lugar: Capilla de la Universidad. Fecha: Jueves 22 de enero. Aforo: Casi lleno.

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TRANSPARENCIAS DE UN LAÚD

Aunque llevaba varios años sin visitar la ciudad, José Miguel Moreno es bien conocido en Sevilla, pues aquí ha actuado en multitud de ocasiones tanto en solitario como liderando a sus conjuntos La Romanesca y Orphénica Lyra o acompañando a la joven soprano catalana Nuria Rial (mágico recital hace ya más de cinco años en el Festival de Olivares).

El músico madrileño es sin duda uno de los grandes responsables de la reactivación en España en las últimas dos décadas de la interpretación de la música con instrumentos históricos de cuerda pulsada, en los que ha marcado caminos originales, y ello a pesar de que su dedicación a la enseñanza no ha sido tan intensa como la de otros colegas.

Para su recital de anoche, Moreno se presentó con un precioso laúd renacentista de diez órdenes, en el que puso toda suerte de música del siglo XVI y principios del XVII, alguna pensada expresamente para el instrumento, como las piezas editadas por Pierre Attaingnant, las de Adrian Le Roy o John Dowland, cuyo bloque de siete piezas constituyó el centro vital del programa; otras, para otros instrumentos, afines, como las piezas vihuelísticas de Milán, Narváez y Mudarra, o claramente transcritas, como las recercadas de Ortiz, originales para viola, o las bellísimas Diferencias de Cabezón, para órgano.

Si un calificativo puede ponerse al estilo interpretativo de José Miguel Moreno es el de la personalidad: sus interpretaciones parten de una intensa profundización en el material de partida, que luego recrea con una libertad absoluta, marcada siempre por la cercanía y la calidez de un sonido bellísimo, poderoso, por una transparencia y una elegancia en el fraseo que parecen buscar permanentemente el hálito poético que se oculta tras las notas. Por todo ello, es fácil apreciar una notable evolución en su interpretación de determinadas obras a lo largo de los años. Dos ejemplos: tuve la impresión de que la Canción del Emperador de Narváez la tocó más lenta que nunca, pero con una tensión interna que la hizo también más emotiva que nunca; en cambio, la Fantasía X de Mudarra, la famosa de Ludovico, la llevó a un tempo rapidísimo, como no recuerdo habérsela oído en ninguna ocasión, e incluso acelerando de forma muy evidente en el pasaje con las notas falsas. Todo había empezado con un Tant que vivray de Sermisy (en la tablatura de Attaingnant) de sonido leve, casi etéreo, pasó luego por algunas gallardas de gran viveza, por unas ágiles y virtuosísticas recercadas de Ortiz, hasta llegar a un Dowland de extrema riqueza de matices, que evitaron casi siempre esa imagen que se ha transmitido del músico como un eterno enfermo de melancolía.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 23 de enero de 2009]