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domingo, 24 de mayo de 2009

Haydn concertante

Conciertos para violín y órgano de Haydn por La Divina Armonía de Lorenzo Ghielmi en Passacaille
Franz Joseph Haydn (1732-1809): CONCERTOS

Stefano Barneschi, violín
Lorenzo Ghielmi, órgano
La Divina Armonia
Director: Lorenzo Ghielmi

Marco Bianchi, Daniela Beltraminetti, Isabella Bison, Ayako Matsunaga, Miki Takahashi y Chiara Zanisi, violines
Liana Mosca, viola
Marco testori, violonchelo
Vanni Moretto, contrabajo


1. Concierto para órgano en re mayor Hob.XVIII:2
2. Concierto para violín en sol mayor Hob.VIIa:4
3. Concierto para violín y órgano en fa mayor Hob.XVIII:6
4. Concierto para órgano en do mayor Hob.XVIII:10
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PASSACAILLE 953 (Diverdi) [73'48'']
Grabación: Junio de 2008

Haydn debió de componer muchos más conciertos de los que se han conservado. Salvo las dos obras para violonchelo, descubiertas hace relativamente poco y muy difundidas ya, esta parte de su repertorio es poco conocida e interpretada. De las once piezas incluidas en el grupo XVIII del catálogo de Hoboken (y no del XVII, como por error figuran en este disco los conciertos en re y do mayor), siete son interpretables al órgano. Algunos detalles, como la forma de eludir permanentemente el re agudo, que no tenían los órganos de la época, pero sí los claves, hacen pensar que las tres piezas (nos.2, 6 y 10) incluidas en este disco fueron concebidas en efecto para el órgano y su destino no era otro que la iglesia, aunque, al no emplear el pedalero, son obras interpretables con cualquier otro instrumento de teclado, y es por ello muy posible que Haydn los usara también en el ámbito cortesano. Su datación es casi imposible de fijar (e incluso hay razonables dudas sobre la autoría de alguna de las obras), aunque resulta casi seguro que son obras tempranas, escritas entre 1750 y 1770, anteriores en cualquier caso a 1782, cuando las reformas del Emperador José II afectaron radicalmente a la música que podía escucharse durante la liturgia. El Concierto de violín que aquí se incluye es uno de los tres conservados que con seguridad pertenecen al compositor. Escrito en la segunda mitad de los años 60, sus características son parecidas a las obras para teclado: se trata de piezas perfectamente incardinadas en la tradición del concierto barroco, con acompañamientos poco desarrollados y los característicos contrastes entre los tiempos extremos, rápidos y ligeros, y el lento central, lírico y generosamente ornamentado.

Las interpretaciones camerísticas de Lorenzo Ghielmi y su conjunto acercan las obras a su contexto barroco con articulaciones muy marcadas, fraseo ágil, línea melódica siempre nítida y clara, contrastes netos y un tratamiento muy elegante de las ornamentaciones en los pasajes más líricos. Uno de los mejores discos de Conciertos de Haydn que he escuchado nunca.


Haydn: Largo del Concierto para violín y órgano en fa mayor Hob.XVIII:6. [7'55'']Stefano Barneschi, Lorenzo Ghielmi. La Divina Armonia

sábado, 4 de abril de 2009

Infrecuente Haendel

La soprano ucraniana Julia Kogan
FIGUEIREDO CONSORT

XXVI Festival de Música Antigua - Femàs’09. Componentes: Stefano Barneschi, violín; Jan de Winne, flauta; Marcel Ponseele, oboe; Juan Manuel Quintana, viola da gamba; Evangelina Mascardi, archilaúd; Nicolau de Figueiredo, clave. Solista: Julia Kogan, soprano. Director: Nicolau de Figueiredo. Programa: Nueve arias alemanas y dos sonatas en trío de Haendel. Lugar: Salón de los Tapices del Real Alcázar. Fecha: Viernes 3 de abril. Aforo: Media entrada.

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INFRECUENTE HAENDEL

El brasileño Nicolau de Figueiredo empezó destacando como continuista con René Jacobs, aunque en los últimos años ha potenciado su trabajo de solista (incluidos un par de discos estupendos dedicados a Scarlatti y Soler) y como director (se le recuerda un trabajo con la Barroca de Sevilla que, al parecer, va a publicar la orqusta hispalense en su nuevo sello, como se informa justo al lado de esta reseña). Para su participación en el Femàs’09, Figueiredo se ha unido a un selectísimo grupo de solistas europeos para dar forma a un conjunto propio, con el que afrontó un interesante y original programa haendeliano, pues las Nueve arias alemanas son obras muy poco programadas en concierto, aunque de ellas hay algunas señeras grabaciones discográficas.

La soprano ucraniana Julia Kogan, cantante que ha frecuentado papeles mozartianos (muy singularmente, el de la Reina de la noche), afrontó el reto con apreciable éxito, que se apoyó en una voz cálida, redonda, un fraseo elegante y expresivo y una notable facilidad para los pasajes de agilidad, si bien en las ornamentaciones de los da capo se echó de menos algo más de riesgo y originalidad.

El uso de hasta tres voces melódicas superiores en el acompañamiento (no fijadas en la partitura), que sonaron en agrupaciones diferentes, dio una llamativa variedad al color de las arias, que se apoyaron además en la riqueza del bajo continuo, si bien hubo momentos en que la viola y el archilaúd basaron su participación más en el peso que en la sutileza, faltando claridad y distinción a las exposiciones. En las Sonatas en trío (una con violín y oboe y otra con violín y flauta como voces superiores) resultó destacable el sentido ágil de las articulaciones, con contrastes elegantes, siempre moderados y progresivos, aunque en algunos pasajes se echó en falta un punto más de cohesión y empaste.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 4 de abril de 2009]