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domingo, 4 de octubre de 2009

Gran triunfo teatral

La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)[© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla]

LA MUJER SILENCIOSA

Ópera cómica en tres actos con música de Richard Strauss y libreto de Stefan Zweig. Solistas: Franz Hawlata, bajo (Sir Morosus); Barbara Bornemann, contralto (Ama de llaves); Klaus Kuttler, barítono (el Barbero); Bernhard Bercthold, tenor (Henry Morosus); Julia Bauer, soprano (Aminta); Elena de la Merced, soprano (Isotta); Karolina Gumos, mezzo (Carlotta); Alfredo García, barítono (Morbio); Felipe Bou, bajo (Vanuzzi); Pavel Kudinov, bajo (Farfallo). Real Orquesta Sinfónica de Sevilla. Director musical: Pedro Halffter. Director de escena, escenografía e iluminación: Marco Arturo Marelli. Vestuario: Dagmar Niefind. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Sábado 3 de octubre. Aforo: Casi lleno.

* * *

LAS VOCES RESTAN BRILLO A UN GRAN TRIUNFO TEATRAL

Un año más, el Teatro de la Maestranza se convirtió en foco de atención de los medios nacionales al presentar por primera vez en España un título lírico del repertorio centroeuropeo. Esta vez tocó turno a un peso pesado, Richard Strauss, cuya Mujer silenciosa no se había ofrecido nunca en un teatro español, un hecho ciertamente extraño, pues aunque la ópera no esté quizá a la altura de los mejores títulos del compositor, se trata de una obra muy estimable, que cuenta con un libreto excepcional, una rica orquestación y cuyos orígenes estuvieron marcados por la censura nazi, con el interés añadido que siempre provoca el morbo de la barbarie política.

Sea por la razón que fuere, La mujer silenciosa no se había podido ver en España hasta ayer, cuando el Maestranza la presentó 74 años después de su estreno. Cabe felicitarse por que la presentación viniera con una producción estupenda, que pese a los años pasados desde su concepción (Viena, 1996), se mantiene fresca y dramáticamente eficaz.

Marco Arturo Marelli ha diseñado un espacio central limitado por una estructura cilíndrica, con una gran escalera de caracol y unos ojos de buey por toda apertura al exterior, simulando acaso un faro, lo que reduce considerablemente el espacio útil de la escena e incrementa la sensación claustrofóbica que está detrás de la manía del protagonista (su horror al ruido, lo que provoca su aislamiento del exterior), germen de la trama.

Colores fríos y apagados (especialmente al principio) para una comedia que se adentra en el terreno de la soledad, la incomunicación, los conflictos intergeneracionales y que, con buen criterio, Marelli trató de forma naturalista y sin forzar sus perfiles más chocarreros y grotescos. Magnífica dirección de actores y detalles teatrales muy hermosos, como cuando al final del primer acto las máscaras convertidas en candilejas se dejan sobre el suelo, enmarcando así el inicio de la farsa dentro de la farsa.

Si dramáticamente la producción fue un triunfo, en el terreno musical cabe lamentar un elenco no del todo a la altura del reto. Brillante resultó Julia Bauer, una soubrette llena de encanto y con un instrumento resplandeciente y luminoso. En cambio, Franz Hawlata mostró una voz pequeña, engolada y sin los graves que requiere su personaje. Con problemas de proyección también el tenor Berchtold, demasiado opaco y plano de matices, con fiato no muy sobrado. Klaus Kuttler logró en cambio una muy correcta recreación del Barbero, con voz vigorosa y juvenil, y un registro agudo de notable prestancia. Entre los secundarios, resultaron estupendas las dos comediantes (Elena de la Merced y Karolina Gumos) y bastante convincente el bajo Felipe Bou. Desde la chispeante obertura, Pedro Halffter marcó con absoluto sentido el ritmo fluido de la comedia y supo extraer gran variedad de matices de una orquestación compleja, manteniendo las dinámicas siempre al servicio de unas voces con problemas de volumen, lo que acasó restó espectacularidad al cometido orquestal.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 4 de octubre de 2009]


La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
La mujer silenciosa de Strauss/Zweig en el Teatro de la Maestranza - Ensayo general, 1-10-09 (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla)
[Reportaje fotográfico: Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla]

jueves, 1 de octubre de 2009

Strauss contra el ruido

Un momento de La mujer silenciosa de Strauss en la producción de Marco Arturo Marelli que se verá en el Maestranza
Sir Morosus odia el ruido y por eso tengo especial simpatía por este personaje nacido de la imaginación de Ben Jonson, que Stefan Zweig reconstruyó admirablemente para una de las óperas menos conocidas de Richard Strauss, Die Schweigsame Frau (La mujer silenciosa), estrenada en Dresde en 1935 y que, como es bien sabido, conoció la censura del régimen nazi a causa del origen judío del genial libretista. Se trata en cualquier caso de una comedia en la mejor tradición de la ópera cómica napolitana (por ahí anda el Don Pasquale de Donizetti, pero también el Fígaro de Mozart y Rossini), que Strauss envolvió en una música mucho más compleja de lo que aparenta su tono chispeante y su transparencia casi camerística.

La obra no se había representado nunca en España, pero el Teatro de la Maestranza de Sevilla la estrena el sábado en una coproducción de las óperas de Dresde y Viena que cuenta con puesta en escena de Marco Antonio Marelli, la dirección musical de Pedro Halffter y el protagonismo canoro de Franz Hawlata, Barbara Bornemann, Klaus Kuttler, Berhard Berthold, Julia Bauer, Elena de la Merced, Karolina Gumos, Alfredo García, Felipe Bou y Pavel Kudinov. La representación se repite el lunes y el miércoles próximos. Como el sábado me toca escribir del estreno, llevo días trabajando en una obra que sólo conocía por referencias tangenciales. Dejo aquí como jugoso incentivo (aún quedan cerca de 1000 entradas entre los tres días) el comienzo del tercer acto de una función filmada en Múnich en 1972 y que contó con la batuta de Wolfgang Sawallisch. De esta propuesta bávara ha quedado testimonio discográfico en CD.