Mostrando entradas con la etiqueta judith van wanroij. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta judith van wanroij. Mostrar todas las entradas

lunes, 8 de febrero de 2010

Cartago en llamas

La muerte de Dido vista por Deborah Warner
Aunque puede considerarse uno de los mayores autores de música teatral jamás nacidos en Inglaterra, Henry Purcell compuso sólo una ópera en sentido estricto, Dido y Eneas, que arrastra su extrema concisión (apenas 50 minutos) como una desgracia que purgar, pues no hay grandes teatros dispuestos a ofrecer puestas en escena de la obra, por lo que lo normal es acostumbrarse a escucharla en versiones de concierto o en salas de segundo nivel. Una pena, porque con el Venus y Adonis de su amigo y colega John Blow, la ópera de Purcell forma un formidable programa doble, que además permite hacerse una idea de lo que pudo ser y no fue: un estilo de ópera inglesa que no cuajó y que en el siglo XVIII sería definitivamente barrido por la irrupción de los italianos.

Es justamente la presencia de la operita de Blow, estrenada en la corte de Carlos II a principios de la década de 1680, lo que hace dudar de que la obra de Purcell se presentara, como se ha venido defendiendo mucho tiempo, en fecha tan tardía como 1689 en un pensionado femenino de Chelsea, aunque esa parece la tesis que acepta Deborah Warner en esta producción realizada para el Festival de Viena de 2006 y ofrecida luego en la Opéra Comique de París en diciembre de 2008, donde se hizo la grabación para este DVD. Así lo indica claramente la presencia de las niñas uniformadas que juegan y danzan como supuestamente pudieran haberlo hecho en origen. También en buena medida el uso del coro como mero espectador y comentarista de la acción –más coro de tragedia griega que nunca–, una acción que transcurre en el centro de la escena con unos mínimos elementos de atrezzo y un vestuario de época. Warner contrasta fuertemente las escenas cortesanas con las de las brujas, que vuelca, como es norma, hacia la expresión más vitriólica y ridícula, obviando el componente sobrenatural, que es el que justifica su inclusión en la obra.

Las brujas vistas por Deborah Warner
El edificio se soporta en gran parte por la actuación prodigiosa de Malena Ernman, que imprime un fortísimo carácter al retrato de la reina cartaginesa, trazando un apasionante y fugaz recorrido que va de la duda al amor y de éste a la furia y el abandono a la muerte. Vocalmente, Ernman da sentido a cada frase, a cada matiz y se muestra impecable en la técnica. Delicada y con suficientes medios, pero algo más impersonal, resulta la Belinda de Judith van Wanroij y extraordinaria la Hechicera de la contralto Hilary Summers, de hermoso, oscuro timbre y una arrasadora calidez expresiva. Christopher Maltman está correcto en el soso papel de Eneas, y muy elegante Marc Mauillon, un tenor para el rol del Duende. Como en sus dos anteriores grabaciones de la ópera (Harmonia Mundi y Erato), William Christie destaca convenientemente la influencia que la obra recibe de la música francesa con un acompañamiento de exquisita finura y un tratamiento de los coros de extraordinaria profundidad, que en el de cierre se hace ardientemente conmovedor.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 6 de febrero de 2010]

Dido y Eneas de Purcell en producción de Deborah Warner y dirección musical de William Christie
Henry Purcell (1659-1695): DIDO AND AENEAS
ópera en un prólogo y tres actos con libreto de Nahum tate, a partir de La Eneida de Virgilio

Malena Ernman, mezzosoprano (Dido)
Christopher Maltman, barítono (Eneas)
Judith van Wanroij, soprano (Belinda)
Hilary Summers, contralto (Hechicera)
Lina Markeby, soprano (Segunda Dama)
Céline Ricci, soprano (Bruja 1)
Ana Quintana, soprano (Bruja 2)
Marc Mauillon, tenor (Duende)
Damian Whiteley, tenor (Marinero)
Fiona Shaw, actriz en el Prólogo

Les Arts Florissants (Hiro Kurosaki, concertino)
Director: William Christie

Directora de escena: Deborah Warner
Escenografía y vestuario: Chloe Obolensky
Iluminación: Jean Kalman

Coproducción de la Opéra Comique de París y De Nederlandse Opera de Amsterdam, adaptada de la producción del Festival de Viena

Dirección de vídeo: François Roussillon
Bonus: Entrevistas con William Christie y Deborah Warner
Subtítulos en francés, inglés, alemán, español e italiano
----------
FRA MUSICA / OPÉRA COMIQUE (Harmonia Mundi) [66' - 23']
Grabación: Diciembre de 2008




Wikio

martes, 5 de agosto de 2008

Una tragedia lírica de vuelta

Pirame et Thisbé de Francouer/Rebel en Nantes (© Vincent Jacques / Vincent Garnier)
Sobre un famoso sujeto mitológico, François Francoeur (1698-1787) y François Rebel (1701-1775), violinistas y directores de ópera en la Academia Real de Música, el segundo de ellos hijo del insigne Jean-Féry Rebel, presentaron en aquella institución en 1726 Pirame et Thisbé, una tragedia lírica en prólogo y cinco actos con notable éxito, como demuestran las múltiples reposiciones que la obra conoció a lo largo del siglo, incluida una edición impresa en 1779, de donde parte esta recuperación que Daniel Cuiller preparó para el Teatro Gaslin de Nantes en mayo de 2007, en donde fueron registrados los discos.

Los cincos solistas principales cumplen de sobra, en especial una muy adecuada pareja protagonista, que forman el barítono Thomas Dolié y la soprano Judith Van Wanroij, con el tenor Jeffrey Thompson forzando en ocasiones más de lo aconsejable su vena teatral, lo que le lleva a descolocar la voz. Muy empastado el Coro de la Academia Barroca e impecable Stradivaria, aquí un amplio conjunto de una treintena de instrumentistas a los que Cuiller moldea con equilibrio entre secciones y formidable dramatismo.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 2 de agosto de 2008]

Pirame et Thisbé de Francoeur y Rebel por CuillerFrançois Rebel (1701-1775) / François Francoeur (1698-1787): PIRAME ET TISBÉ
tragedia lírica en un prólogo y cinco actos, con libreto de Jean-Louis Ignace de la Serre

Thomas Dolié, barítono (Pirame)
Judith Van Wanroij, soprano (Thisbé)
Jeffrey Thompson, tenor (Ninus)
Katia Velletaz, soprano (Zoraïde)
Jean Teitgen, bajo (Zoroastre)

Léonor Leprêtre, soprano (la Gloria)
Adèle Carlier, soprano (Venus)
Fabrice Maurin, bajo (un Africano)
Jean-Sébastien Nicolas, bajo (un Africano)


Choeur de l'Académie Baroque (director: Philippe Le Corf)
Stradivaria.
Director: Daniel Cuiller
----------
2 CD MIRARE MIR 058 (Harmonia Mundi) [74'03'' - 66'31'']
Grabación: Mayo de 2007



Francoeur/Rebel: Pirame et Thisbé, escena III del Acto V. [4'38''] Thomas Dolié. Judith Van Wanroij. Stradivaria. Daniel Cuiller.

P.S. Hace más de 20 años escuché por primera vez a William Christie y Les Arts Florissants en vivo. Fue en un concierto incluido dentro de una de las primeras ediciones de la Muestra de Música Antigua de Sevilla. Por primera vez oía en directo un programa dedicado al Barroco francés: de los compositores programados (Lambert, Du Mont, Monteclair, Charpentier) sólo conocía al último (por el Te Deum eurotelevisivo, obviamente) y aunque al conjunto lo conocía ya por Radio 2, de los solistas apenas me sonaba algún nombre, aunque memoricé con facilidad todos ellos y luego, más adelante, introducido ya en el ambiente de la música antigua, me di cuenta de que aquel fue un elenco absolutamente maravilloso e irrepetible: Agnès Mellon, Monique Zanetti, Gérard Lesne, Jean-Paul Fouchécourt, Jean-François Gardeil. Entre las obras que escuchamos aquella noche para mí mágica, recuerdo a la perfección una cantata de Monteclair sobre el mismo sujeto de Píramo y Tisbe que esta tragedia lírica de Francouer/Rebel, pieza que el grupo de Christie había grabado por entonces. Fue la primera sensación, como un fogonazo, que sentí al recibir este disco, el recuerdo de aquel concierto inolvidable, que para mí fue principio de muchas cosas. Es evidente que el Barroco francés no tiene la facilidad que el italiano o el alemán para enganchar al aficionado, y suele provocar incluso entre los melómanos más entusiastas adhesiones y rechazos igualmente viscerales e inquebrantables. Las primeras experiencias son desde luego decisivas. La mía fue inmejorable, y por ello me cuento entre los adeptos entusiastas a la música dramática del grand siècle, que sigue recuperándose en un proceso que contemplo desde España con no poca envidia, pues no hay ópera rescatada en Francia que no se ofrezca en formato completo, esto es, representada sobre un escenario. Aquí lo normal es llegar, si acaso y por los pelos, a la versión de concierto.