Mostrando entradas con la etiqueta marina de liso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marina de liso. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de febrero de 2010

Esplendor de Nápoles

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla
PARTÉNOPE

Dramma per musica de Leo Vinci con libreto de Silvio Stampiglia. Solistas: Marina de Liso, mezzosoprano (Parténope); Maria Grazia Schiavo, soprano (Rosmira/Eurimene); Maria Ercolano, soprano (Arsace); Stefano Ferrari, tenor (Armindo); Eufemia Tufano, mezzosoprano (Emilio); Víctor Díaz, tenor (Ormonte); Pino de Vittorio, tenor (Eurilla); Marco Moncloa, barítono (Beltramme). Cappella della Pietà de‘ Turchini. Director musical: Antonio Florio. Director de escena: Gustavo Tambascio. Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda. Vestuario: Jesús Ruiz. Coreografía: Yolanda Granado. Iluminación: Rafael Mojas. Producción del INAEM-Teatro de la Zarzuela. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Miércoles 3 de febrero. Aforo: Tres cuartos de entrada.

* * * * *

ESPLENDOR DE NÁPOLES

Desde que hace unas décadas los teatros de medio mundo redescubrieran el atractivo del gran repertorio lírico barroco, mucho se ha discutido sobre el problema de la representación de las convenciones de la gran opera seria. Si el lenguaje escénico de las piezas cómicas se ajustaba sin demasiados problemas a una tradición que era la misma de tantos títulos rossinianos, en el género serio la rígida estructura en números cerrados, el carácter moralizante y algo acartonado de los libretos y los ropajes antiguos parecían demasiado alejados de la sensibilidad moderna hacia el espectáculo operístico, lo que derivó en puestas en escena apolilladas, rancias y ridículas. La reacción llevó a fantasiosos planteamientos conceptuales, que modernizaban tanto los elementos escénicos como incluso los argumentales, lo que dio lugar a trabajos de todo tipo, algunos excelentes, pero otros tan ridículos como los que supuestamente habían venido a superar.

En los últimos años, un más profundo conocimiento del entorno de estas obras está permitiendo el planteamiento de trabajos (aún minoritarios) que, en la línea del historicismo, tratan de recuperar los ambientes originales en que eran presentadas las óperas, y ello con una verosimilitud que, más allá de pretensiones de autenticidad, permite suspender la incredulidad y penetrar en un espacio estético deslumbrante en el que todos los elementos se combinan para seducir a los sentidos y a la inteligencia. Es el caso de esta extraordinaria Parténope de Leo Vinci creada para el aún inconcreto Centro de las Artes Escénicas y de las Músicas Históricas del INAEM. Tambascio, Florio y sus equipos han creado un espectáculo que se disfruta de principio a fin. La escenografía de telones pintados, capaces de crear perspectivas y espacios escénicos diferentes con elegancia y eficacia, el alucinante y fastuoso vestuario, el uso de la iluminación para enfatizar las tonalidades cromáticas, la gestualidad, los movimientos, la coreografía del magnífico cuerpo de bailarines acróbatas, la inclusión de los intermedios cómicos y, por supuesto, el estilo interpretativo, tanto canoro como instrumental, se impusieron de forma incontestable, creando la ilusión de una vuelta al Nápoles dieciochesco (sólo faltaron la maquinaria aérea y los efectos especiales).

Musicalmente, el trabajo de Antonio Florio fue extraordinario, por matización, calidez y teatralidad. Del elenco, sobresalieron las tres voces femeninas principales, pero muy especialmente la de la joven Maria Grazia Schiavo, soprano de timbre hermosísimo, voz clara, fresca, tersa, brillante, homogénea y con un temperamento interpretativo arrollador. No lejos estuvieron Marina de Liso, cantante excepcional por fraseo y exquisitez ornamental, y Maria Ercolano, de sugestivo color y con una profundidad expresiva que lució especialmente en las arias más lentas y las medias voces. Demasiado engolada en cambio la mezzo Eufemia Tufano, mientras que el tenor Stefano Ferrari se presentó con voz corta y evidentes problemas de afinación, que remontó en el acto II para volver a caer en el III. Comentario aparte merecen Pino de Vittorio y Marco Moncloa. El cantante-actor apuliano, con sus medios ya muy agostados, mostró su enorme inteligencia y sus dotes excepcionales de comediante, con un típico papel travestido que le permitió pasar de los intermedios de Sarro a un aria de Li Zite’n galera (opera buffa de Vinci que se escuchó hace años en el Lope de Vega), un fandango de Nebra y hasta La Zarzamora, todo hecho con una gracia y una prestancia admirables. Moncloa mantuvo el tipo actoral (lo que tiene mérito) y vocalmente se mostró sobrado.

Una lástima la escasa asistencia de público. Queda mucha pedagogía por hacer.

[Publicado en Diario de Sevilla el viernes 5 de febrero de 2010]

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla

Parténope de Leo Vinci en el Maestranza (© Juan Carlos Muñoz / Diario de Sevilla
[Reportaje fotográfico: © Juan Carlos Muñoz (Diario de Sevilla)]


P. S. Mandé por error al Diario una versión previa a la que había cerrado como definitiva, por lo que en la publicada en papel hay un par de errores y variantes.

Wikio

miércoles, 15 de abril de 2009

Haendel cortado y sin escena

María Espada
ORLANDO DE HAENDEL

Orlando, ópera en tres actos, con libreto anónimo y música de Haendel (versión de concierto). Solistas: Jordi Domènech, contratenor (Orlando); Ingela Bohlin, soprano (Angélica); Marina de Liso, mezzo (Medoro); María Espada, soprano (Dorinda); Denis Sedov, bajo (Zoroastro). Al Ayre Español. Director: Eduardo López-Banzo. Lugar: Teatro de la Maestranza. Fecha: Martes 14 de abril. Aforo: Tres cuartos de entrada.

* * *

HAENDEL TRIUNFA HASTA CORTADO Y SIN ESCENA

Los libretos de las óperas barrocas suelen ser ya lo suficientemente alambicados como para que las funciones de concierto no perjudiquen seriamente su comprensión, más aún si, como ayer, se presenta una versión considerablemente reducida, además de una obra que admite mal los cortes, pues Orlando es de los títulos de Haendel que se apoya en una estructura dramática más abierta y flexible.

López-Banzo se ha convertido en el máximo especialista español en ópera haendeliana, como muestran sus recientes grabaciones y sus giras. Maestro bien dotado para la teatralidad y para el lenguaje impetuoso y aristado, tardó en encontrar su sitio en el Maestranza, pues la obertura sonó plana y muy poco marcada en la articulación, si bien poco a poco encontró el tono dramático, el color y los contrastes.

Lástima que el contratenor Jordi Domènech trazara un pálido retrato del héroe: con voz opaca, sin proyección y graves pobres, buscó forzar la expresión a costa de la línea, con recursos (como el cambio de color, en busca de apoyo para los graves) que acabaron por resultar más efectistas que efectivos. El resto del elenco rindió sin embargo a muy buen nivel. Sencillamente soberbia la soprano extremeña María Espada, voz solar, hermosísima, ancha, magníficamente colocada y proyectada, homogénea, capaz de matices infinitos en todos los registros y con una facilidad para la coloratura por completo deslumbrante. Algo más pequeña la voz de la sueca Ingela Bohlin, pero ágil y manejada también con exquisito gusto, exactamente igual que Marina de Liso, que aportó elegancia y un color sugerente a su algo anodino papel de Medoro. Vozarrón el de Denis Sedov, típico bajo eslavo, no muy pulcro en pronunciación y línea, pero con graves hondos y una ardiente expresividad.

[Publicado en Diario de Sevilla el miércoles 15 de abril de 2009]