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jueves, 13 de mayo de 2010

Lecciones alucinógenas

Taller Sonoro
TALLER SONORO

Ciclo de Música Contemporánea. Componentes:
Jesús Sánchez, flauta; Camilo Irizo, clarinete; Andrés Martínez, trompeta; Guillermo Martínez, saxofón y dirección; Baldomero Lloréns, percusión; Ignacio Torner, piano; Antonio Duro, guitarra eléctrica; Estanislao Waflar, bajo eléctrico; Xavier Gil, violín; Manuel Ascanio, viola; María del Carmen Coronado, violonchelo; Javier Campaña, electrónica; Antonio Valiente, iluminación. Programa: Fondamenta de Olga Neuwirth; Professor Bad Trip: Lessons I, II y III de Fausto Romitelli. Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles 12 de mayo. Aforo: Tres cuartos de entrada.

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LECCIONES ALUCINÓGENAS

Taller Sonoro amplió su habitual formación de septeto para ofrecer la segunda audición española (la primera tuvo lugar ayer, en Granada) de una obra más que singular, Professor Bad Trip de Fausto Romitelli, un compositor italiano fallecido en 2004 con apenas 40 años y que ha sido uno de los músicos que más en serio se ha tomado la integración de procedimientos del rock (no su estructura armónica ni melódica, sino "el tratamiento electroacústico y el gesto instrumental") en la creación académica de vanguardia.

Inspiradas en lecturas de las obras escritas por Henri Michaux bajo los efectos de la mescalina y en trípticos de Francis Bacon, las tres Lecciones de Professor Bad Trip buscan la conmoción del oyente mediante un intento de provocar experiencias de percepción cercanas a las de los estados alucinatorios, para lo cual Romitelli recurre a la electrónica, a la distorsión instrumental y al tratamiento tres veces repetido de un material que se transforma y se reinventa permanentemente a sí mismo entre convulsiones, estallidos y silencios, en el intento de crear un ritual hipnótico, pero que en absoluto es dejado al albur de la inspiración, pues el exquisito detalle en la escritura revela una clara intención de controlar todos los parámetros del sonido. Obra posmoderna, pero de notabilísima complejidad, que nos desveló a un Taller Sonoro atentísimo a cada matiz y a cada gesto. Como introducción a la experiencia inefable de Romitelli, la breve Fondamenta de Olga Neuwirth resultó sugerente en su continuo coqueteo con el silencio.


[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 13 de mayo de 2010]

Three Studies for Self-Portrait de Francis Bacon

Wikio

sábado, 14 de noviembre de 2009

España al aire (4)

Obras de César Camarero por Taller Sonoro en Anemos
CÉSAR CAMARERO - 34 MANERAS DE MIRAR UN VASO DE AGUA

Taller Sonoro

Jesús Sánchez, flauta
Camilo Irizo, clarinete
Guillermo Martínez, saxofón
Ignacio Torner, piano
Baldomero Lloréns, percusión
Xavier Gil, violín
María del Carmen Coronado, violonchelo


César Camarero (1962)

1. 34 maneras de mirar un vaso de agua, para saxofón, percusión y piano (2006),
2. Monólogo 1, para piano (2003)
3. Mosaico 1, para flauta y violín (1990-1992)
4. Siete imágenes de Saturno, para flauta, clarinete, percusión, piano, violín y violonchelo (2000)
5. Reverso 2, para flauta, clarinete, percusión, piano, violín y violonchelo (2001)
6. Monólogo 2, para piano (2005)
7. Trayecto líquido, para clarinete, saxofón y violonchelo (1998-2007)
8. Nostalgia de un paisaje futuro, para clarinete, violonchelo y piano (con dos manipuladores de armónicos) (2004)
9. A cada momento, para flauta, clarinete, saxofón, percusión, piano, violín y violonchelo (2008)
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ANEMOS C33003 (Diverdi) [67'17'']
Grabación: Septiembre de 2008


Me resulta difícil escribir sobre los músicos a los que conozco personalmente, pero tratándose de César Camarero la dificultad es para mí doble, porque sé bien de sus ideas acerca de lo que debe ser dicho sobre la música: nada. Lo recoge Germán Gan en la cita con la que abre su artículo sobre el compositor en este disco: "La verdad es que no creo mucho en que el arte se pueda explicar, ya que tampoco creo que se pueda entender, así que toda justificación en ese sentido me parece superflua. El arte es más bien una especie de necesidad, como respirar o amar". Obviamente, no estoy de acuerdo con esta visión restrictiva sobre el poder del lenguaje para indagar y profundizar, aun a través de metáforas (pero es que el ser humano es un animal metafórico), en la esencia de la obra artística, pero no es ahora momento de discutirlo. Basta con dejar constancia de que Camarero detesta las notas de programa o las conferencias introductorias a los conciertos. A cambio, en algunos de los suyos propone la lectura de textos que, desde su punto de vista, predisponen a la escucha de las obras. Cada vez que tengo que hacer una reseña en la que se interpreta alguna obra de Camarero escribo invariablemente sobre ella, sin ningún complejo; de la misma forma, cada vez que me encuentro con César, hablamos invariablemente de otra cosa. Salvo una vez en que me dijo: "Me gustó eso que escribiste, esa idea de que mi obra ha comenzado en realidad antes de que empiece a sonar".

Y es que con casi cada pieza de Camarero me parece experimentar esa extraña sensación de estar asistiendo a la representación de algo (un ritual, acaso) que ha debido empezar antes de que yo llegara y que continúa después de que aparentemente termine, como si el compositor se hubiera limitado a tomar un trozo del natural para ofrecerlo a la contemplación del público. Es un poco como la antigua idea de Mahler: "Mi música es un sonido de la naturaleza" embutida en un mundo en el que la direccionalidad y la jerarquía de los sonidos ha desaparecido, sustituida por la sugerencia, la sorpresa y el valor de cada sonido en sí y por sí mismo. Acaso sólo con algunas obras de Cage, Feldman o Sciarrino experimento algo parecido. El carácter feldmaniano de buena parte de la producción de Camarero se ha destacado muchas veces (hay aquí excepciones: Monólogo I, Trayecto líquido y A cada momento no me parecen, por ejemplo, nada feldmanianas), ese discurso de la levedad, del estatismo y de la repetición, de la aparente simplicidad que esconde todo un universo de tensiones que nunca se resuelven (como si Hitchcock se olvidara de esclarecer sus poderosos enigmas cinematográficos). Es la música de Camarero una propuesta que interroga más que afirma, que sugiere pero no guía, que propone sin forzar la respuesta del oyente.

Un mundo de evocaciones, insinuaciones y sugerencias que ha entendido muy bien el conjunto sevillano Taller Sonoro, con el que Camarero trabaja muy estrechamente desde hace un lustro. Me parece que este disco da la justa medida de compositor e intérpretes: del primero porque las nueve obras que el CD recoge son una buena muestra de su trabajo camerístico, con especial énfasis sobre los años más recientes de su actividad; de los segundos, porque además de la excelencia técnica y musical que se les supone, demuestran aquí un compromiso con esta música que va más allá de la mera competencia requerida para poner sonido a un lenguaje mucho más complejo de lo que pueda parecer en apariencia.


Camarero: A cada momento. [10'28''] Taller Sonoro

A cada momento está construida en cuatro secciones que se interpretan sin solución de continuidad como evocaciones de otros tantos haikus de Taneda Santôka. Son los siguientes:

1.
¿Qué pretendo encontrar
internándome en el viento?

2.
Oscureciéndose la montaña
escucho la voz de la montaña.

3.
Hay Buda
en el no cesar
del sonido del agua.

4.
El puente no cruzaré
nunca más
un viento largo como la eternidad.

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Wikio

jueves, 14 de mayo de 2009

Contactos electrónicos

Taller Sonoro
TALLER SONORO

Ciclo de Música Contemporánea. Componentes: Esteban Algora, acordeón; Alfonso Rubio, flauta; Camilo Irizo, clarinete; Guillermo Martínez, saxofón; Baldomero Lloréns, percusión; Ignacio Torner, piano; Xavier Gil, violín; María del Carmen Coronado, violonchelo; Antonio Flores, electrónica. Programa: Clines de Pascale Criton; On going on de Javier Álvarez; Gramática de lo indecible de Elena Mendoza; Collapsed de Pierre Jodlowski y El arte de la siesta de José Manuel López López. Lugar: Teatro Central. Fecha: Miércoles 13 de mayo. Aforo: Casi lleno.

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CONTACTOS ELECTRÓNICOS ENTRE GENERACIONES

Unos muy evidentes vasos comunicantes pusieron en relación este concierto del conjunto sevillano Taller Sonoro con el anterior recital del ciclo, aquel en que se ofreció Kontakte de Stockhausen. Si el compositor alemán fue con esa obra pionero en la interrelación entre los instrumentos acústicos y el mundo de la electrónica, cuatro de las piezas escuchadas ayer exploraban ese terreno mestizo.

Sólo la Gramática de lo indecible de la sevillana Elena Mendoza (1973), obra encargo de Taller Sonoro, que se estrenaba, eludía el componente electrónico. Música, la de Mendoza, de densa y expresiva escritura, bien diferente de Clines, de la francesa Pascale Criton (1955), pieza escrita hace 20 años y dominada por la fragilidad, el estatismo y las atmósferas envolventes. Del mexicano Javier Álvarez (1956), que este año es el responsable de la Cátedra Manuel de Falla de Cádiz, se escuchó On going on, obra escrita en el lejano 1987 para saxo y electrónica, que gusta de las estructuras repetitivas y un discurso electrónico en el que no faltan ni referencias al swing.

El francés Pierre Jodlowski (1971) añade a la combinación de Álvarez la percusión en Collapsed (2005), obra que anuncia contrastes violentos desde el arranque, pero que se estanca en su sección media. En cualquier caso, la joya de la noche fue El arte de la siesta del madrileño José Manuel López López (1956), pieza escrita también en 2005, en la que un acordeón, tratado con desbordante creatividad, se convierte en pivote central de un riquísimo juego, misterioso e intenso, con los timbres, las dinámicas y las texturas. Dos generaciones de compositores en fértil diálogo gracias a las impecables maneras del estupendo Taller Sonoro.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 14 de mayo de 2009]