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jueves, 18 de marzo de 2010

Una fantasía mestiza en el convento

Música Prima (de izquierda a derecha, José Manuel Vaquero, Francisco Orozco, Álvaro Garrido, Johanne Rose y Vicente parrilla
MÚSICA PRIMA

XXVII Festival de Música Antigua de Sevilla (Femás'10). Componentes: Francisco Orozco, canto, guitarra renacentista, vihuelas de péñola y de mano y laúdes; José Manuel Vaquero, organetto, zanfoña y tambor; Vicente Parrilla, flautas; Johanne Rose, violas da gamba soprano y bajo; Rami Alqhai, viola da gamba bajo y colascione. Programa: Música mestiza: Europa-Sudamérica. Lugar: Iglesia del Convento de Santa Ana. Fecha: Miércoles 17 de marzo. Aforo: Lleno.

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UNA FANTASÍA MESTIZA EN EL CONVENTO

Por más que la ausencia por lesión de Álvaro Garrido, percusionista del grupo, se notara de forma muy especial en un programa como éste, en el que el ritmo y el color juegan un papel esencial, Música Prima puso la nota de ambiente popular en el Femás. Su concierto se dirigió al patrimonio nacido por el cruce de influencias que generó la llegada a América de los europeos. Desde una invocación siux al sol a las tonadas de indudable color andino recogidas por el prelado navarro Martínez Compañón en el Códice Trujillo, todo fue un paseo por el filo cortante del mestizaje, un espacio en el que hay que hilar muy fino para no caer en la frivolidad o en el sermón del buen salvaje.

El conjunto liderado por Francisco Orozco lleva años moviéndose en ese terreno resbaladizo, y lo hace poniendo el acento en lo popular, una perspectiva muy respetable y hasta razonable, que permite a Orozco moverse con comodidad por sus diferentes registros vocales, aunque en ocasiones se acerque demasiado a sus propios límites, y a todo el grupo explotar las ricas posibilidades de las combinaciones tímbricas y hasta el juego improvisatorio. Todo resultó en una fantasía colorista y festiva, teñida esta vez de cierta melancolía por el peso siempre lesivo de las ausencias.

[Publicado en Diario de Sevilla el jueves 18 de marzo de 2010]

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martes, 9 de septiembre de 2008

Juglares para un Emperador

Francisco Orozco
MÚSICA PRIMA

Noches en los Jardines del Real Alcázar. Componentes: Francisco Orozco, canto, laúdes, vihuelas; Rami Alqhai, viola da gamba; Álvaro Garrido, percusión. Programa: Carlos V: Las Edades de un Imperio. Lugar: Jardines del Real Alcázar. Fecha: Domingo 7 de septiembre. Aforo: Lleno.

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JUGLARES PARA UN EMPERADOR

Cierre del ciclo del Alcázar, que ha conservado este año la buena salud de los anteriores, y ello a pesar de la extensión de los conciertos hasta septiembre y de un presupuesto no demasiado generoso, que dada la extraordinaria respuesta, año tras año, del público (el aforo cubierto se aproxima al 95% de media), debería revisarse al alza, lo que permitiría una programación más enjundiosa y renovada para futuras ediciones, quién sabe si como núcleo de algo más grande e importante para cubrir los tristes veranos culturales sevillanos.

El último concierto de 2008 lo ofreció un grupo que se ha convertido casi en un clásico en la ciudad en su apenas lustro de existencia. Música Prima sale del núcleo de Artefactum como un proyecto comandado por el colombiano Francisco Orozco, quien recita, canta, toca, actúa y da alma a un espectáculo en tono juglaresco, chisposo y divertido, que este año estuvo dedicado a recorrer la vida del emperador Carlos V, quien por su carácter de rey guerrero, tan cercano por ello a lo medieval, se ajustaba especialmente bien a este tratamiento juglaresco.

Aunque con algunos saltos no demasiado bien engranados (el paso por América resultó poco convincente), el guión está bien construido y resulta muy fluido en la voz y los gestos de Orozco. Musicalmente, los temas (básicamente danzas y canciones del Renacimiento) se presentan en arreglos adecuados al empeño del grupo, en general muy cortos, lo que contribuye a la fluidez del ritmo global del espectáculo, bien equilibrados en el tratamiento instrumental. Orozco es un cantante de extracción puramente popular, lo que termina por dar el tono interpretativo, ligero y fresco, al conjunto. Aunque le he escuchado actuaciones más pulcras, con la voz más asentada, algo más homogénea y clara, sus maneras son siempre expresivas y se adaptan en general mejor a piezas desenfadadas como Quand je bois du vin claret que a las más tiernas y conmovedoras, como Hélas, Madame o Mille Regretz, a las que faltó el punto último de refinamiento que las convierten en deliciosas muestras del mejor arte renacentista.

[Publicado en Diario de Sevilla el martes 9 de septiembre de 2008]