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lunes, 25 de enero de 2010

Herejía y Cruzada

El Apocalipsis en el Beato de Liébana
La reforma gregoriana de finales del siglo XI tuvo motivaciones principalmente políticas. Sirvió desde luego para la unificación de las tradiciones musicales de las iglesias cristianas occidentales, pero también, y fundamentalmente, para el control de los disidentes religiosos y la extensión por toda Europa del poder del Papa, en lucha permanente con el Emperador. Uno de los grupos heréticos que más importancia alcanzaron a partir del siglo XII fue el de los cátaros, conocidos prácticamente en todo el continente por su ascetismo y sus creencias maniqueas (pensaban que Dios era responsable del principio espiritual del universo, pero Satanás era el auténtico creador del mundo de la materia). Relacionados en origen con el gnosticismo oriental, los cátaros arraigaron muy especialmente en el Languedoc, en donde eran llamados albigenses, fueron protegidos por los condes de Tolosa y algunos nobles catalanes y en donde crearon comunidades muy activas y cohesionadas, hasta el punto de que para erradicarlos, el Papa Inocencio IX llamó en 1209 a la Cruzada, que se resolvería en una serie de matanzas espantosas, la extensión de los métodos inquisitoriales (ya probados especialmente en tierras imperiales) por casi toda Europa y el dominio final de los reyes del norte de Francia sobre la región.

Jordi Savall
Jordi Savall, tan unido desde siempre a la Occitania, ha dedicado su gran libro-disco de 2009 a la "tragedia cátara" con un extraordinario álbum triple, posiblemente el mejor de los que viene editando año a año desde que en 2005 hiciera coincidir el primero de ellos con el centenario del Quijote (le siguieron los dedicados a Colón, Francisco Javier y la ruta de oriente y la ciudad de Jerusalén). El libro contiene interesantes ensayos sobre la cuestión (en siete idiomas, incluida ¡la lengua de oc!), hermosísimas iluminaciones y otra variada iconografía de la época, una útil cronología y los extensos textos cantados y recitados.

El contenido musical se aproxima a las cuatro horas y se organiza en torno a siete núcleos temáticos: 1) Orígenes del catarismo: Oriente y Occidente (950-1099); 2) Auge de Occitania (1100-1159); 3) Expansión del catarismo (1160-1204); 4) Hacia el enfrentamiento (1204-1208); 5) La cruzada contra los albigenses (1209-1229); 6) La Inquisición: persecución de los cátaros y erradicación del catarismo (1230-1300); y 7) Diáspora hacia Cataluña y fin de los cátaros orientales (1309-1453). El repertorio se vuelca decididamente del lado de la poesía y la música trovadorescas, con una dedicación especial a la Canción de la cruzada albigense, gran cantar de gesta, aunque se recurre también a los contrafacta y se incluyen piezas orientales y andalusíes, recitados y hasta canciones de Dufay. Interpretaciones en el típico estilo de Savall, llenas de colorido y riqueza tímbrica, y con un papel muy destacado de la creatividad personal de cada intérprete, lo que se traduce en amplias secuencias de carácter improvisado.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 23 de enero de 2010]

Le Royaume oublié
LE ROYAUME OUBLIÉ
La croisade contre les albigeois
La tragédie cathara

Montserrat Figueras, soprano
Pascal Bertin, contratenor
Lluís Vilamajó, tenor
Marc Mauillon, tenor
Furio Zanasi, barítono

Gérard Gourion (occitano) y René Zosso (latín y francés), recitadores

La Capella Reial de Catalunya
Elisabetta Tiso y Raphaële Kennedy, sopranos
David Sagastume, contratenor
Francesc Garrigosa, tenor
Marco Scavazza y Jordi Ricart, barítonos
Yves Bergé y Daniele Carnovich, bajos


Hespèrion XXI
Pierre Hamon, flautas y ney
Pedro Memelsdorff, flautas
Jordi Savall, rebab, fídula y lira de arco
Andrew Lawrence-King, arpa medieval y salterio
Dimitri Psonis, santur
Begoña Olavide, salterio
Michaël Grébil, laúd medieval y ceterina
Montserrat Figueras, cítara
Sergi Casademunt, viola da gamba tenor
Philippe Pierlot, violas da gamba soprano y bajo
Guy Ferber, trompeta medieval
Jean-Pierre Canihac, corneta
Christophe Tellart, zanfoña y cornamusa
Béatrice Delpierre, chirimías y fagot
Daniel Lassalle, Jordi Giménez y Elies Hernandis, sacabuches
Josep Borràs, bombarda y fagot
Pedro Estevan, David Mayoral, Dimitri Psonis y Marc Clos, percusiones y campanas


Músicos invitados
Armenia
Haïg Sarikouyomdjian, ney y duduk
Goguik Mouradian, kamancha

Bulgaria

Nedyalko Nedyalkov, kaval

Marruecos

Driss El Maloumi, oud

Turquía

Kudis Erguner, ney
Hakan Güngür, kanun
Murat Salim Tokaç, tanbur
Yurdal Tokcan, oud
Derya Turkan, kemençe
Fahrettin Yarkin, percusiones


Director: Jordi Savall

CD 1

Primera Parte: Aparición y difusión del catarismo: Oriente y Occidente (950-1099)


I. En los orígenes del catarismo: Oriente y Occidente (950-1099)

950 Orígenes: Los Bogomilos
1. Taksim & Dance (Bulgaria)
[N. Nedyalkov, D. El Maoumi, D. Psonis, P. Estevan]

1000 De Oriente a Europa
2. Anónimo (Códice de 1010): Veri dulcis in tempore
[La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI]

1022 Primeros herejes quemados en la hoguera en Orléans y Turín
3. Lamento instrumental I
[H. Sarikouyomdjian, P. Estevan, D. Psonis]

1040 Occitania acoge a los judíos huidos de Al Andalus
4. Les Trois Principes, alef, mem, shin [texto cabalístico del Libro de la Creación]
[M. Figueras, D. El Maloumi, J. Savall, N. Nedyalkov]

1049 El Concilio de Reims condena a los herejes
5. Giraut de Bornelh (c.1138-1215): Reis glorios
[P. Estevan, D. Psonis, A. Lawrence-King]
6. Paire sant [texto recitado en occitano]
[Gérard Gourian]

1054 Cisma entre Roma y Constantinopla
7. Anónimo bizantino: En to stavro pares tosa
[Marc Mauillon. La Capella Reial de Catalunya: D. Carnovich, F. Garrigosa, J. Ricart]

1099 Primera Cruzada en Tierra Santa. Conquista de la parte sur de Jerusalén por tropas occitanas
8. Fanfarria de Cruzada
[Hespèrion XXI]

II. Auge de Occitania (1100-1159)

1100 Occitania, espejo cristiano de Al Andalus
9. Taksim & Danza andalusí. Mawachah Chamoulo
[Hespèrion XXI: D. El Maloumi, J. Savall, B. Olavide, P. Hamon, D. Psoni, P. Estevan]

1111 [Hoguera del dignatario bogomilo Basili en Constantinopla]
10. Lamento instrumental II
[H. Sarikouyomdjian, N. Nedyalkov]

1117 El tiempo de los trovadores y el fin'amor
11. Guilhem de Peitieu (c.1071-1126): Pos de chantar
[Pascal Bertin. Hespèrion XXI: A. Lawrence-King, B. Olavide, M. Figueras, J. Savall, H. Sarikouyomdjian, Ch. Tellart, P. Estevan, D. Psonis]

1142 Leonor de Aquitania se divorcia de Luis VII
12. Condesa (Beatriz) de Die (c.1140-1175): A chantar m’er de so
[Montserrat Figueras. Hespèrion XXI: J. Savall, D. El Maloumi, M. Grébil, P. Hamon, P. Estevan]

1143 Cartas de Evervin de Steinfeld a Bernardo de Claraval
13. Epistola ad patrem Bernardum [texto recitado]
[René Zosso]

1157 Muerte de Ramón Berenguer IV. Concilio de Reims contra la herejía
14. Anónimo: Mentem meam ledit dolor
[Lluís Vilamajó. La Capella Reial de Catalunya]

III. La expansión del catarismo (1160-1204)

1163 Eckbert de Schönau inventa el término "catarí" para designar a los herejes del Rin. Hogueras en Bonn, Colonia y Maguncia
15. Hildegard von Bingen (1098-1179): Ave generosa
[Jordi Savall, Andrew Lawrence-King]

1167 Concilio cátaro en Saint Félix (Lauraguais)
16. Consolament [oración cátara; texto recitado y cantado]
[Gérard Gourian, Furio Zanasi]

Hogueras colectivas de cátaros de Borgoña en Vézelay
17. Marcha fúnebre
[Hespèrion XXI]

1178 Enrique de Marcy, abad Claraval y legado del papa, predica contra los cátaros en tierras de Tolosa y Albí
18. Heu miser
[Hespèrion XXI]

1196 Pedro I de Cataluña y II de Aragón
19. Peire Vidal (1150-1210): A per pauc de chantar
[Marc Mauillon. Hespèrion XXI]

1198 Inocente III, papa (1198-1216). Hoguera en Troyes (publicanos)
20. Campanas. Tambores
[Hespèrion XXI]

1204 Guilhabert de Castres ordena a Esclarmonda de Foix en Fanjeaux
21. Anónimo: Ell jorn del judizi [Canto de la Sibila occitana]
[Montserrat Figueras. J. Savall, G. Mouraudian, H. Sarikouyomdjian, A. Lawrence-King. La Capella Reial de Catalunya. D. Psonis]

CD 2

Segunda Parte: Cruzada contra los albigenses - Invasión de Occitania (1204-1208)


IV Hacia el enfrentamiento (1204-1208)

1204 Llamada instrumental

1. Fanfarria
[Béatrice Delpierre]

1204 Disputa de Carcasona entre cátaros y legados cistercienses presididos por Pedro I
2. Ego enim scio [texto recitado]
[Gérard Gourian, René Zosso]
3. Anónimo: Quant ai lo mon consirat
[La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI]

1207 Raimundo VI, conde de Tolosa, es excomulgado por el papa Inocencio III
4. Giraut de Bornelh: Mot era dous e plazens
[Pascal Bertin. Pedro Memelsdorff. Hespèrion XXI]

1208 Asesinato de Pierre de Castelnau, legado pontificio
5. Guilhem de Tudela (1199-1214): E l’abas de Cistels. Vers. 4
[Lluís Vilamajó. Hespèrion XXI]

10-03-1208 Inocencio III proclama la primera Cruzada en tierras cristianas contra los albigenses
6. Nous exhortons [texto recitado]
[René Zosso]

Preparación de la Cruzada
7. Guilhem de Tudela: Cant l’apostolis saub. Vers 5
[Furio Zanasi. Hespèrion XXI]

V. La Cruzada albigense (1209-1229)

1209 Comienzo de la Cruzada
8. Fanfarrias y llamadas a la batalla
[Hespèrion XXI: vientos y percusión]

22-07-1209 Asedio y masacre de Béziers (20.000 muertos)
9. Guilhem de Tudela: Le barnatges de Fransa. Vers 21

10-11-09 Planh por la muerte de Raimundo Roger de Trencavel.
10. Guilhem Augier Novella (siglos XII-XIII) / Giraut de Bornel: Qhuascus plor e planh
[Montserrat Figueras. Hespèrion XXI: P. Hamon, G. Mouradian, J. Savall]

1211 Asedio y masacre de Lavaur. martirio de Dama Girauda. 400 cátaros son quemados en la hoguera.
11. Guilhem de Tudela: Lavaurs fon tan fortz vila. Vers 68
[Furio Zanasi. Hespèrion XXI]

1211 Crónica Rotense
12. Cruciferi ex precepto [texto recitado]
[René Zosso]

01-02-1213 Sirventés pidiendo a Pedro el Católico el cumplimiento de la promesa de ayudar a Raimundo VI de Tolosa
13. Raimon de Miraval (fl.1180-1220): Vai, Hugonet, ses bistensa
[Lluís Vilamajó]

09-1213 Canción dirigida a Pedro el Católico
14. Raimon de Miraval: Bel m’es qu’ieu chant e coindei
[Marc Mauillon]

10-1213 Derrota en la batallde Muret y muerte de Pedro el Católcio
15. Raimon de Miraval: Aissi cum es genser Pascors
[Lluís Vilamajó. Hespèrion XXI]

25-06-1218 Muerte de Simon de Montfort
16. Anónimo: L’Epictafi de S. de Montfort. Vers 208
[Marc Mauillon. J. Savall, P. Estevan, D. Psonis]

06-08-1228 Asedio de Tolosa y fin de la Cruzada
17. Guilhem Figueira (siglo XIII): D’un sirventes far
[Pascal Bertin, Furio Zanasi. Hespèrion XXI]

CD 3

Tercera Parte: Persecución, diáspora y fin del catarismo (1229 – 1463)


VI. La Inquisición: persecución de los cátaros y eliminación del catarismo (1230-1300)

11-1229 Concilio de Tolosa
1233 El papa Gregorio IX crea la Inquisición para combatir la herejía
1. Fanfarria
[Hespèrion XXI: G. Ferber, B. Delpierre, D. Lassalle, E. Hernandis, J. Borràs, P. Estevan]

Sirventès contra los falsos clérigos
2. Peire Cardenal (siglo XIII): Clergue si fan pastor
[Marc Mauillon. Hespèrion XXI]

1244 Revuelta, capitulación y hoguera con 225 cátaros en Montségur
3. Lamento instrumental
[H. Sarikouyomdjian, N. Nedyalkov]

1252 Legalización de la tortura por la bula papal Ad exstirpanda
4. Ad exstirpanda [texto recitado]
[René Zosso]

Sirventès con reproches a Dios en el ültimo Juicio
5. Peire Cardenal: Un sirventes novel vueill comensar
[Lluís Vilamajó. Hespèrion XXI]

1268 Victoria de los güelfos sobre los gibelinos
6. Beliche (Stampitta)
[P. Hamon, D. Mayoral]

Sirventès contra los inquisidores
7. Guilhem Montanhagol (fl.1233-1268): Del tot vey remaner valor
[Montserrat Figueras. Hespèrion XXI]

1276 rendición de Sirmio
8. Anónimo (Códice Rossi): Lavandose le mane
[J. Savall, P. Pierlot]

1278 Hoguera con 200 cátaros en la arena de Verona
9. Pater Noster [oración cátara]
[Gérard Gourion. Furio Zanassi]

1300 Revuelta en Carcasona contra los excesos de la Inquisición. Sirventès contra los clérigos, los predicadores dominicos y los franceses
10. Peire Cardenal: Tartarassa ni voutor
[Marc Mauillon. Hespèrion XXI]

VII. Diaspora hacia Cataluña y fin de los cátaros orientales (1309-1453)

1305 Apocalipsis según el Evangelio cátaro del Pseudo-Juan V, 4
11. Anónimo (Códice de Las Huelgas): Audi pontus, audi tellus
[Lluís Vilamajó. La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI]

1306 Felipe IV expulsa a los judíos de Francia
12. Anónimo sefardí: El Rey de Francia
[Montserrat Figueras. Hespèrion XXI]

1306 Predicación de Peire Autier
13. Il n’est pas étonnant [texto recitado]
[Gérard Gourian]

1309 Jacme y Guilhem Autier y otros cátaros son quemados en la hoguera.
14. Marcha fúnebre
[Hespèrion XXI]

1315 Guilhem Bélibaste se exilia a Cataluña
15. Giraut de Bornelh: No puesc sofrir la dolor
[Jordi Savall. Montserrat Figueras]

1321 Guilhem Bélibaste, el último perfecto cátaro conocido en Occitania, muere en la hoguera en Villerouge-Termenès.
16. Lamento instrumental III
[H. Sarikouyomdjian, M. Clos]

1327 Alfonso IV de Aragón, llamado el Benigno
17. Anónimo / Guillaume Dufay (c.1397-1474): Audi, bénigne
[La Capella Reial de Catalunya]

1337 Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra
18. Jordi Savall (1941): Ballade de la Pucelle [a partir de una melodía antigua]
[La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI]

30-05-1431 Juana de Arco muere en la hoguera a los 19 años
19. Jordi Savall: O crudele suplicium [a partir de un anónimo del siglo XV]
[La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI]

1453 Constantinopla es tomada por los otomanos
20. Taksim & Makam-i Saba usules Çenber
[Y. Tockan, K. Ergumer, H. Güngör, D. Psonis, D. Türkan, M. S. Tokaç, P. Estevan, F. Yarkin, J. Savall]

1463 Fin del catarismo oriental (Constantinopla en 1453 y Bosnia en 1463)
21. Lamento instrumental IV
[N. Nedyalkov]

Lamentatio Sanctæ Matris Eclesiæ Constantinopolitanæ
22. Guillaume Dufay: O très piteulx de tout espoir fontaine
[Pascal Bertin. La Capella Reial de Catalunya]

Homenaje a los "buenos hombres"
23. Ponç d’Ortafà (1170?-1246?) / Jordi Savall: Si ay perdut mon saber
[Jordi Savall. Hespèrion XXI]

LIBRO

Ensayos de:
Jordi Savall
Pilar Jiménez Sánchez
Manuel Forcano
Anne Brenon
Francesco Zambon
Martín Alvira Cabrer
David Renaker
Sergi Grau Torras
Antoni Dalmau
en francés, inglés, occitano, castellano, catalán, alemán e italiano
----------
3 CD + LIBRO ALIA VOX AVSA9873 A/C (Diverdi) [79'08'' - 73'22'' - 77'07'' - 563 páginas]
Grabación: Abril, junio, julio y agosto de 2009



Guiraut de Bornelh: Mot era dous e plazens. [7'55'']Pascal Bertin. Pedro Memelsdorff. Hespèrion XXI

Wikio

domingo, 21 de septiembre de 2008

Triste España sin ventura

Los Reyes Católicos
Son simples asociaciones de ideas. Coincidí el otro día leyendo casi a la par una noticia sobre un almuerzo religioso del presidente del gobierno español en Turquía, algunos textos que ando recopilando sobre la más importante encrucijada de la historia de España, el reinado de los Reyes Católicos, y una estupenda entrada en el blog de un colega sobre la archiduquesa Margarita de Austria, y se me vino a la mente de forma por completo refleja el romance en el que Juan del Encina recoge el pesar que provocó en toda España la muerte del Príncipe Juan a los pocos meses de su boda con Margarita (se casaron en Burgos el 19 de abril de 1497 y Juan murió en Salamanca el 6 de octubre siguiente). En su estilo sencillo, ligero, afable y un tanto sentimentaloide, Manuel Fernández Álvarez relata así aquellos amargos momentos, que hubieron de cambiar por completo el futuro de la nación.

Salvado ese incidente [se refiere a una refriega entre cortesanos cuando el joven conde de Melgar quiso imitar en las celebraciones de los esponsales reales la liberalidad de costumbres del séquito flamenco], la recién pareja de casados dejó Burgos para recorrer media Castilla, siendo durante su estancia en Salamanca donde se quebró la salud del Príncipe.

La Reina fue advertida del mal estado en que se encontraba el Príncipe, una situación que parecía agravarse por momentos, así que unas treguas en su particular guerra coyungal era lo más aconsejable [la fogosidad sexual del Príncipe se hizo tan legendaria que muchos la adujeron como causa de su muerte]; pero Isabel no lo creyó oportuno, por respetar la libertad de los recién desposados. Los jóvenes Príncipes, ¿no estaban unidos por los lazos del santo matrimonio? ¡Que nadie se metiese en lo que Dios había unido!

Eso era tanto como considerar que los Príncipes estaban bajo la protección divina, y que nada malo podía ocurrir porque se gozasen –el término es del tiempo–, aunque fuera tan apasionadamente.

Margarita de Austria (Bernaerd van Orley)
Actitud censurada en la Corte. El mismo humanista Pedro Mártir de Anglería, testigo cercano, que tanto valoraba a la Reina, tuvo un comentario bien significativo:

La ensalcé por constante [a Isabel], sentiría tener que calificarla de terca y excesivamente confiada.

Sin embargo, es posible que hubieran actuado otras causas en la muerte del Príncipe, pues sabemos que sufrió un ataque de viruela estando en Medina del Campo, y que su traslado a Salamanca fue ordenado esperando los Reyes que pudiera reponerse bajo los cuidados de su ayo, fray Diego de Deza, a la sazón obispo de la ciudad del Tormes. No olvidemos que los Reyes habían confiado ya desde 1485 en Deza para dirigir la educación del Príncipe.

Una ciudad, la de Salamanca, de la que por otra parte era señor el Príncipe de Asturias, y de cuyo señorío no se olvidaba, hasta el punto de conceder sobre ella mercedes a sus allegados, como la que hizo a García de Albarrátegui, otorgándole el solar donde se había de alzar la casa de la mancebía.

Y la salud del Príncipe mostró una cierta mejoría. Tanto, que pudo ver representada una égloga alegórica que en su honor había compuesto Juan del Encina, titulada precisamente El triunfo del Amor.

Y otro dato: los Reyes, más tranquilos, dejaron a su hijo en Salamanca para cumplir con otra de las bodas comprometidas; en este caso, la de la hija primogénita Isabel, la joven viuda del príncipe Alfonso de Portugal, que había de desposarse con el nuevo Rey portugués Manuel O Venturoso.

Eso ocurría a mediados de septiembre de 1497.

A poco, el Príncipe empeoró, de lo que el obispo Deza se creyó obligado a dar cuenta a los Reyes, con un correo urgente que les fuera buscar en la raya de Portugal, en la villa de Alcántara, donde habían ido para entregar a su hija Isabel, camino de su nuevo destino: el Príncipe andaba "con el apetito perdido" y le entraban tales congojas que el Obispo temía lo peor, pidiendo a los Reyes que al menos volviera uno al lado del doliente.

Y así lo hizo Fernando, quien regresó al lado de su hijo, ocultando a la Reina la gravedad del caso. No quiso alarmar a Isabel, que había quedado muy quebrantada del viaje a Extremadura, hasta el punto de verse obligada a guardar cama; sin olvidar que permaneciendo en Valencia de Alcántara podía hacer frente a sus deberes de Estado, en la entrega de la princesa Isabel a los comisionados por la Corte de Lisboa.

Pero Fernando nada pudo hacer por reanimar a su hijo, al que encuentra en sus últimos momentos. Solo confortarle ayudándole a bien morir, con impresionante entereza, si hemos de creer a los cronistas.

Al principio, claro es, le da ánimos, procura levantar aquel espíritu tan decaído.

Otra vez, Pedro Mártir, el humanista, nos describe la escena:

El Rey lo anima a que tenga valor y no decaiga...

El espíritu esforzado era la mejor medicina:

En muchas ocasiones la esperanza ha acarreado la salud a personas gravemente enfermas...

Pero ya no hay remedio. El Príncipe lo sabe, y es el primero en consolar al padre. Hay que sufrir con entereza lo que Dios ordenare.

A su vez, el rey le conforta como puede. Es un momento dramático. Pronto la mala nueva corre por la Corte, de la que todos hablan compungidos y recogen las crónicas de la época. ¡Se estaba muriendo el Príncipe de las Españas!

Fijo, mucho amado –es Fernando el que le habla–: Habed paciencia, pues os llama Dios...

Y le añade, compungido:

Tened corazón para recibir la muerte.

La entereza del Príncipe en sus últimos momentos conmueve a los que le asisten, entre ellos al humanista de la Corte Pedro Mártir de Anglería, quien nos da fe de todo ello, por hallarse presente, y que no puede ocultar su dolor:

Me es imposible referir esto sin dominar las lágrimas... A los trece días nos fue arrebatado.


Y añade, haciéndose eco del dolor general que conmovió a la Corte, a Salamanca, al país entero:

Aquel infausto día 6 de octubre llenó de profundo luto a España...

Un siglo más tarde, el padre Mariana se lamentaría en términos similares:

... que fue grande dolor y lástima no solo para sus padres sino para todo el Reyno.

Túmulo del Príncipe don Juan en el Convento de Santo Tomás de Ávila
Lo difícil fue dar la noticia a la reina Isabel, su madre. Fernando se lo oculta en sus primeras cartas. Quiere aplazarlo para cuando se vean y mutuamente se consuelen.

Era el dolor de ver morir a su hijo en plena juventud, un dolor insufrible, que se resiste a aceptar, algo contra lo que se rebela, algo que iba contra la propia naturaleza de las cosas. Tanto es así que provoca este lamento en Pedro Mártir de Anglería, que había vivido aquel amargo trance día a día, con el encuentro final de los Reyes:

¡Oh, qué escena tan desgarradora!

Aquello no había sido una muerte cualquiera. No solo había muerto el hijo de los Reyes; había muerto también el primer Príncipe llamado a reinar sobre toda España. El pueblo cifraba en el Príncipe un destino mejor, más seguro, más firme, libre de extrañas intervenciones que alteraran el sosiego público.

Había muerto la esperanza de España. Un tema digno del Romancero. Como aquel en que aparece ante el lecho del moribundo una dama enlutada:

Apartaros caballeros,
que allí va la desgraciada.
Los que la conocían
se apartan de mala gana;
los que no la conocían,
ni de buena ni de mala.
–Comieras tú, hijo del Rey,
una pera en dulce asada.
–Sí, por cierto, la comiera
por ser de tu mano dada.
Ajuntan boca con boca
y ajuntan cara con cara.
Llora el uno, llora el otro,
la cama se vertió en agua;
él murió a la medianoche
y ella al resquebrar el alba.

Muchos otros poemas, elegías, epitafios y romances se compusieron entonces a la muerte del Príncipe, dejando testimonio del desconsuelo que provocó aquella pérdida en toda España. Autores tan conocidos como Juan del Encina, o los humanistas Pedro Mártir de Anglería y Lucio Marineo Sículo, fueron algunos de ellos. Y en esa producción poética nos encontramos con versos verdaderamente inspirados, como el de Juan del Encina en su Tragedia trobada, que viene a resumir el dolor de todo aquel pueblo:

... la gran flor de España llevó Dios en flor...

Juan del Encina en la Calle Ancha de León
Por su parte, el comendador Román también se hace eco de aquella gran pena que atenazaba a España entera, y hace hablar a la misma España para profetizar los males que se avecinaban:

... gran dolor se nos amaga...

Impresiona, asimismo, la carta que Íñigo López de Mendoza escribe a la Reina en la que trata de consolarla haciéndole ver que siempre los cielos repartieron alegrías y tristezas, por lo que tras tantos triunfos tenía que llegar un gran dolor; sin olvidar la consabida sentencia: que mejor era pagar en vida los pecados cometidos, que no tras la muerte:

Acuérdese Vuestra Alteza –se atreve a decirle– de las ofensas que ha fecho a Dios..., y aya alegría de pagarlas en la tierra e no en la otra vida...

Un gran dolor, pues, un sentimiento que perdura a través de los tiempos. En especial, cuando se contempla la estatua yacente del príncipe en la iglesia del convento de Santo Tomás de Ávila.

Es al comienzo de la tarde. Penetramos en el templo justo cuando un rayo de sol da sobre la tumba del Príncipe. Todo tiene un aire sobrenatural, cargado de esas sensaciones que provoca la gran Historia.

Y nosotros pensamos también, ante la tumba del malhadado Príncipe, que allí algo se truncó del destino nacional.

[Manuel Fernández Álvarez, Isabel la Católica
Espasa Calpe, 2003]


Al referirse a Juan del Encina, olvidó sin embargo Fernández Álvarez el romance con el que, en mi opinión, mejor supo capturar y transmitir la atmósfera de desconsuelo y pesar del momento.


Encina: Triste España sin ventura. [6'51''] La Capella Reial de Catalunya. Hespèrion XXI. Jordi Savall. Alia Vox (Diverdi)

Triste España sin ventura,
todos te deven llorar.
Despoblada de alegría,
para nunca en ti tornar.

Tormentos, penas, dolores,
te vinieron a poblar.
Sembrote Dios de plazer
porque naciesse pesar.

Hízote la más dichosa
para más te lastimar.
Tus vitorias y triunfos
ya se hovieron de pagar.

Pues que tal pérdida pierdes,
dime en qué podrás ganar.
Pierdes la luz de tu gloria
y el gozo de tu gozar

Pierdes toda tu esperança,
no te queda qué esperar.
Pierdes Príncipe tan alto,
hijo de reyes sin par.

Llora, llora, pues perdiste
quien te havía de ensalçar.
En su tierna juventud
te lo quiso Dios llevar.

Llevote todo tu bien,
dexote su desear,
porque mueras, porque penes,
sin dar fin a tu penar.

De tan penosa tristura
no te esperes consolar.