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domingo, 14 de marzo de 2010

Dos concepciones del laúd barroco

Robert Barto
POTTER / ABRAMOVICH
BARTO

XXVII Festival de Música Antigua de Sevilla. John Potter, tenor; Ariel Abramovich, laúd. Programa: A Musicall Banquet de Robert Dowland. Robert Barto, laúd. Programa: Obras de Weiss y Bach. Lugar: Salón de los Tapices del Real Alcázar. Fecha: Sábado 13 de marzo. Aforo: Media entrada.

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DOS CONCEPCIONES DEL LAÚD BARROCO

Intenso programa doble en torno al laúd con dos partes bastante bien diferenciadas. En el primer turno, John Potter ofreció un amplio repaso por el Banquete musical publicado por Robert Dowland hace justo 400 años, y lo hizo con su voz natural, su buen gusto en el fraseo y su peculiar forma de proyectar el sonido, más hacia dentro que hacia fuera, lo que incrementó el sentido intimista de unas piezas a las que faltó variedad en la expresión, en las dinámicas y en el color. El acompañamiento de Abramovich no ayudó demasiado a superar la sensación de monotonía.

Muy diferente la (breve) actuación del californiano Robert Barto, que debutaba en Sevilla. La Suite de Weiss con la que abrió su recital marcó ya las distancias por la potencia y prestancia del sonido y la variedad en el tratamiento de las danzas, con una honda Allemande, una alígera Courante y una chisposa Bourrée antes de que convirtiera a la Sarabande en el centro emocional de la composición y cerrara con un elegantísimo Minuet y una liviana y torrencial Gigue.

Hay algo en las maneras interpretativas de Barto que hacen sus versiones especialmente cálidas y sentidas. Con la cara casi pegada al instrumento, reconcentrado y discreto, su postura y sus gestos transmiten ya una búsqueda de esencias que en la superficie queda perfectamente compensada por la claridad articulatoria y la transparencia polifónica, como demostró la espléndida Fuga bachiana y su fluido Presto.

[Publicado en Diario de Sevilla el domingo 14 de marzo de 2010]

Wikio

sábado, 8 de agosto de 2009

Eterna melancolía

Ariel Abramovich y John Potter (© Paulo Ramalho)©Paulo Ramalho

POTTER / ABRAMOVICH


Noches en los Jardines del Real Alcázar. John Potter, tenor; Ariel Abramovich, laúd. Programa: Music the her echo is: música y poesía en la Inglaterra de los albores del siglo XVII (obras de Dowland,Campion, Cutting, Besard). Lugar: Jardines del Alcázar. Fecha: Jueves 6 de agosto. Aforo: Casi lleno.

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ETERNA MELANCOLÍA

Los buenos y veteranos aficionados a la música antigua esperaban esta cita con interés, pues se presentaba en el Alcázar John Potter, miembro durante 17 años (1984-2001) de uno de los conjuntos corales de cámara más célebres de nuestro tiempo, The Hilliard Ensemble. Potter fue la voz de tenor grave del grupo (el tenor agudo era, y sigue siendo, Rogers Covey-Crump), una voz caracterizada por la naturalidad de su emisión, la claridad y el refinamiento, que daba siempre a las interpretaciones del Hilliard un toque de exquisita y elegante calidez en las partes medias.

Para su presentación en Sevilla como solista (con el conjunto vino muchas veces), Potter se asoció al laudista argentino residente en la ciudad Ariel Abramovich, con el que colabora desde hace unos años, y escogió un repertorio inevitable para cualquier cantante británico que se precie, el de la lute song de la época isabelina, ofreciendo ejemplos de dos de sus máximos representantes, John Dowland y Thomas Campion. Estas canciones con acompañamiento de laúd se han convertido en símbolo de toda una época, con su dulce encanto melódico, su aristocrática delicadeza y su tono expresivo casi invariablemente dominado por la melancolía.

Potter las cantó con indudable conocimiento del trasfondo cultural que soporta su arquitectura; no en vano, el tenor inglés lleva años embarcado, en asociación con distintos conjuntos, en la recreación sistemática de todo este repertorio. Aunque su voz ha perdido algo de la translúcida claridad de antaño, el tono oscuro del timbre, la naturalidad del fraseo y, sobre todo, el dominio del idioma y la indudable maestría en la recreación del más nimio matiz prosódico dieron a su interpretación una verosimilitud y una grandeza incontestables. Llamó en cualquier caso la atención la sobriedad y austeridad de la línea, que pudo llegar a causar cierta monotonía entre los no muy conocedores, sobre todo teniendo en cuenta el sostenido tono melancólico del recital, sólo roto a la hora de la propina, con un Come Again dicho en un estilo casi declamado, pero de más ligereza. El acompañamiento de Abramovich estuvo siempre a la altura del cantante, aportando color, densidad a la línea melódica y carácter a los matices expresivos.

[Publicado en Diario de Sevilla el sábado 8 de agosto de 2009]